"Lleva en el barco vecinal desde el ya lejano 1989. A las cuarenta horas semanales de trabajo remunerado, Clarós tiene que sumar las que dedica a la asociación de vecinos y 'las pocas' que dedica a su familia".

Doce años de lucha por Poble Nou

Acaba de ser nombrado presidente de los vecinos de Poble Nou, pero Salvador Clarós lleva en el barco vecinal desde que se enrolara en el ya lejano año 1989 con sólo 29 años. Doce años luchando por el barrio. Los mismos que la asociación de vecinos lleva clamando en el desierto pidiendo una guardería, una residencia de ancianos, una biblioteca, un jardín..., equipamientos básicos para un barrio, un distrito, en plena transformación urbanística que verá doblar su número de habitantes en pocos años.

Miscelanea
   sumario / bmm n. 56 julio-setiembre 2001    




 
 


Hace un par de años, en la inauguración de la plaza Gandhi, el entonces vicepresidente Salvador Clarós insistió ante el concejal de Sant Martí para que se elaborara un plan de equipamientos para el barrio. El plan, finalmente, se firmó el pasado mes de julio. ¿Una victoria? "Ni mucho menos, es el principio de una guerra mucho más larga. Hemos ganado la primera batalla, pero ahora tenemos que luchar para que el plan se convierta en realidad", apunta con la dialéctica propia de un buen líder vecinal.

Pero, ¿los líderes vecinales nacen o se hacen? ¿Qué impulsa a un ciudadano a sacrificar su tiempo libre en aras del hipotético beneficio colectivo? "En mi caso fue una decisión casi consecuente. De niño había estado relacionado con las juventudes obreras cristianas del barrio y veía la vida asociativa como algo normal. Por otro lado, siempre he tenido claro que la acción social es necesaria, que hay cosas muy importantes que hacer desde la acera del movimiento vecinal, que no se pueden dejar las decisiones sólo en mano de la Administración", apunta.
Su decisión, sin embargo, no deja de ser utópica en los tiempos que vivimos. La sociedad contemporánea prima la privacidad, la vida a través de Internet, de la televisión... Son años en los que la cultura, las tertulias y las entidades no acaban de encajar en el patrón que ha diseñado la sociedad. "Desde la transición vivimos días de vacas flacas", recuerda Clarós. "Ahora se empieza a notar una cierta resurrección del asociacionismo. Lo que no quiere decir que el futuro de las AA.VV. esté asegurado. El nuevo asociacionismo tiene otras caras, como pueden ser las ONG".

Salvador Clarós tiene claro que el movimiento vecinal es un movimiento minoritario: "Un trabajo para gente mayor, para jubilados con mucha voluntad de servicio a la comunidad". Pese a la escasez de recursos humanos y materiales, el movimiento vecinal va cosechando sus frutos.
El plan de equipamientos de Poble Nou ahora, la recuperación de la antigua fábrica Cátex como equipamiento social (el actual centro cívico de Can Felipa) hace unos años o la más reciente salvaguarda de Can Saladrigas son tres buenos ejemplos de lo que se consigue trabajando para el barrio fuera de horas.

Y es que, durante el día laboral, Salvador Clarós trabaja, como cualquier hijo de vecino, para una multinacional del sector de la electrónica. A las cuarenta horas semanales de trabajo remunerado, Clarós tiene que sumar las que dedica a la asociación de vecinos y, "las pocas" que dedica a su familia. "Para conjugarlo y estar en todas partes, tienes que hacer pactos con tu familia y contigo mismo. Sobre todo cuando ves que no puedes prescindir ni del trabajo ni de tu dedicación a la comunidad", confiesa.
Una dedicación que tiene siempre mil y un retos que conseguir. Poble Nou, por ejemplo, está cambiando de aspecto a la velocidad de la luz. En pocos años doblará su población actual (unas 60.000 personas) con sus múltiples operaciones urbanísticas y acogerá a unos 145.000 ciudadanos que vendrán a trabajar cada día. Una transformación que preocupa y ocupa la mente de Clarós. "Además de los equipamientos, tendremos que conseguir que Poble Nou no pierda su identidad pese a lo frágil de su nuevo tejido social. Ese será nuestro próximo reto: que Poble Nou siga siendo Poble Nou".

 
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