Ciudad digital,
ciudad conectada
Barcelona
cuenta ya con una red de cable de fibra óptica de casi 600 kilómetros.
La iniciativa de extenderla forma parte de una apuesta decidida
de la ciudad por las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación, que han de permitir avanzar en el camino de la digitalización
progresiva de la vida urbana. En las páginas siguientes se analiza
el impacto que la fibra óptica tendrá en las comunicaciones y
se discuten las alternativas ofrecidas por otras tecnologías,
las implicaciones económicas de unas opciones y otras y los problemas
que comporta la ampliación del proceso de digitalización a todo
el territorio catalán. Se analiza también de qué manera la conexión
permanente afectará a las bases económicas, culturales y laborales
de la sociedad y en qué medida puede contribuir a potenciar el
papel de las administraciones como dispensadoras de servicios.
El surgimiento de comunidades virtuales y la presencia creciente
de los ayuntamientos en Internet son un primer paso en esta vía.
Junto con la realización de un balance de estas experiencias,
se exponen las condiciones para que las tecnologías de la información
reviertan en un control efectivo de la Administración y en la
profundización de la democracia.