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Santi Barjau
Dr en Hist˛ria de l'Art
No resulta nada fácil describir una personalidad como la de Antoni Gaudí, sobre el que existen libros, artículos y reportajes, y tener la sensación de haber aportado algo nuevo.

cuaderno central
  El complejo mundo de un creador obstinado
   volver al sumario / b.mm n. 58 2002
   

 

Sin embargo, a pesar de tratarse de un personaje tan estudiado, aún quedan por investigar aspectos concretos que aporten datos tangibles sobre su vida y su actividad y, al mismo tiempo, es preciso desterrar algunas elucubraciones sin fundamento que se han atribuido a Gaudí, en general mal conocido, y acabar con la desidia que ha sufrido su obra durante muchos años. Afortunadamente, con el paso del tiempo se han ido ampliando las perspectivas de los estudios gaudinianos, y los investigadores catalanes de su obra no han sido los únicos que han obtenido brillantes resultados, sino que cada vez hay más especialistas foráneos que aportan nuevos puntos de vista, a los que se les podría pedir un esfuerzo adicional para conseguir un conocimiento más preciso de todos los aspectos de la realidad catalana. Pero también hay que apuntar que, paradójicamente, el mejor repertorio gráfico sobre la obra del arquitecto es el reunido por un japonés, y que algunos especialistas holandeses y australianos han estudiado con rigor las estructuras geométricas de Gaudí... Poco a poco, unos y otros han ido dibujando visiones de detalle que explican aspectos parciales que habrá que reunir en una síntesis completa. Con todas estas ayudas, Gaudí se ha convertido, sin duda, en el mejor embajador de la Cataluña real, con sus defectos y virtudes, ante el mundo.

De todos modos, parece ser que la complejidad del mundo gaudiniano obliga a tomar partido a favor o en contra de ciertos aspectos de su aportación. Potenciar uno u otro aspecto (constructivo, ornamental, religioso, nacionalista...) ya es una forma de definir el conjunto de su figura. En este contexto, es determinante el lugar que se otorga al templo de la Sagrada Família en el conjunto de la obra gaudiniana: como última obra, culminación y compendio de su producción o, en cambio, situándola muy al principio, como

En 1889 se hizo cargo de la conclusión de las obras del Colegio de las Teresianas, en Sant Gervasi. Se trataba de una obra humilde pero en la que el arquitecto consiguió sacar el máximo partido posible al material y que la luz llegase, mediante patios y arcadas, a todos los rincones del edificio.

Entre 1889 y 1893 Antoni Gaudí realizó varios viajes a Astorga para construir su palacio episcopal, y a León, donde edificó (1892-93) la Casa de los Botines. Son dos destacados edificios neogóticos, construidos con granito de la zona. El obispo de Astorga, J. B. Grau, natural de Reus, ejercerá durante aquellos años una gran influencia en la religiosidad de Gaudí. La muerte del obispo, en 1893, paralizó las obras del palacio.

En 1892 el arquitecto viajó a Tánger para el proyecto (no llevado a cabo nunca) de las Misiones Católicas de los franciscanos en África. Este proyecto, considerado precursor de sus soluciones estructurales más osadas, le absorbió de tal modo que se convirtió en el centro exclusivo de su actividad entre 1893 y 1898.

A lo largo de este proceso tuvo lugar un hecho singular. En 1894, Antoni Gaudí llevó a cabo un severo ayuno de cuaresma que llegó a poner en peligro su vida. El eclesiástico y futuro obispo de Vic, Josep Torras i Bages, lo disuadió para que no continuase. El ayuno parecía poner de manifiesto una crisis religiosa en Gaudí que quizás se puede relacionar con la muerte de su amigo, el obispo Grau, el año anterior.

En 1895 firmó unos planos para la bodega Güell de El Garraf, ejecutado después de forma distinta (en 1901 aproximadamente), tal vez en colaboración con Francesc Berenguer.

Entre 1898 y 1900 construyó la Casa Calvet, que le valió el premio del Ayuntamiento de Barcelona en la primera convocatoria de este concurso, destinado a promover la estética pública. En 1898 también realizó los primeros estudios de la iglesia de la Colònia Güell, cuyas obras inició en 1908.

En 1899 se convirtió en socio del Cercle Artístic de Sant Lluc, entidad católica fundada en 1893 por los hermanos Llimona y cuya definición ideológica fue propuesta al mencionado Torras i Bages. También se afilió a la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, que agrupaba al ala católica del catalanismo, bajo la inspiración del mismo obispo Torras. En esta época se consolidó de forma evidente su identificación con los principios del catalanismo católico. Si es posible que en algún momento hubiese mostrado cierta proximidad al obrerismo laico, a partir de entonces quedaba clara su adscripción conservadora, y así lo comprendieron los propios obreristas. Nos gustaría destacar una anécdota que nos parece inédita y que puede ayudar a captar de qué modo pasó a ser visto Gaudí desde ese sector. Entre 1902 y 1906 un grupo de obreros tipógrafos decidió constituir una imprenta cooperativa en la que pretendían poner en práctica ideales comunistas, de forma que los beneficios fueran destinados a los parados o a crear nuevas cooperativas. Con el fin de financiar su proyecto, visitaron a unas setenta personalidades que representaban la flor y nata de la intelectualidad, los negocios y la política. En un dietario manuscrito, Impressions instantáneas de les visites fetes als diguemne futurs protectors de la Neotípia (que hemos podido consultar en la antigua biblioteca Bergnes), fueron anotando las respuestas de cada uno de los entrevistados. La visita a Gaudí estuvo motivada por la experiencia del arquitecto con la cooperativa obrera de Mataró, pero, según parece, resultó un absoluto fracaso debido a la mutua incomprensión, que los tipógrafos relatan así: "El Sr. Gaudí es un pretencioso cargado de manías que desmenuza palabras y explica conceptos con ínfulas de dómine y diciéndonos ser enemigo del parlamentarismo nos tuvo pendientes de sus labios desde las nueve menos cuarto a las doce menos cuarto de la noche. La impresión total que extrajimos es que es un reaccionario per se y per accidens." Por supuesto, no se trata de una descripción objetiva de Gaudí, sino que es fruto de su perspectiva interesada y decepcionada.

En 1900 se iniciaron los trabajos del primer misterio de gloria en el rosario monumental de Montserrat, proyectado por Gaudí con esculturas de Josep Llimona y promovido por la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat. Este proyecto no concluido lo finalizó Jeroni Martorell. Entre 1900 y 1903 construyó la torre Bellesguard, en Barcelona, recreación de un antiguo palacio de los reyes de la corona catalano-aragonesa. También en aquella época (1901-04) llevó a cabo la decoración (ya desaparecida) de la casa de la marquesa de Castelldosrius, hija de Eusebi Güell, en Barcelona. Y, lo más importante, inició los trabajos del Parc Güell, que dejó inacabados en 1914. Esta ciudad jardín que no prosperó se ha considerado como una visión ideal del paisaje y la esencia de Cataluña.

La vida de Gaudí, al margen del trabajo, estuvo marcada por la rutina. Se sabe que cada día iba a misa a la iglesia de Sant Felip Neri, junto a la Catedral; allí lo retrató Joan Llimona en 1901 en uno de los grandes cuadros de la vida del santo.

En 1902 Gaudí realizó la puerta de la Finca Miralles, en el paseo Manuel Girona (Barcelona). El arquitecto también proyectó para el industrial litógrafo Hermenegild Miralles unas losetas de cartón piedra en relieve, que fueron utilizadas en la decoración del establecimiento Torino del Passeig de Gràcia.

A partir de 1902 Antoni Gaudí realizó varios viajes a Mallorca, en donde trabajó en la restauración litúrgica de la catedral de Palma: traslado del coro, nuevas tribunas y púlpitos, acondicionamiento de la capilla de la Trinidad, baldaquín suspendido... En ausencia de Gaudí, Joan Rubió dirigió los trabajos, Jujol se encargó de la decoración pictórica de la sillería del coro y se instalaron unas vidrieras de tricromía diseñadas por Joaquim Torres-Garcia, Iu Pascual y Jaume Llongueres. El proyecto se vio interrumpido en 1914.

En 1904 Antoni Gaudí concibió e inició la construcción del chalet del pintor Lluís Graner, un proyecto que quedará inacabado. Sólo se realizó la puerta de la valla, que más tarde desapareció. Para este mismo cliente decoró la también desaparecida Sala Mercè, en La Rambla de Barcelona, destinada a espectáculos de cine.

Las dos obras civiles más conocidas de Gaudí se encuentran muy cerca una de otra, en pleno Passeig de Gràcia, y fueron construidas de forma consecutiva. En 1904 inició la reforma de la Casa Batlló, obra que finalizó en 1906. El resultado fue un edificio totalmente nuevo, que parece evocar mundos submarinos y en el que el aspecto rutilante se obtuvo por medio de los materiales más humildes, como, por ejemplo, los fragmentos de vidrio y la cerámica. Entre 1905 y 1910 se consagró a la construcción de la Casa Milà, conocida como La Pedrera. Su mole impresionante y ondulada, perforada por los ventanales y las insólitas barandas de hierro forjado, junto con las originales chimeneas del terrado, hacen de ella una creación muy notable. Se trataría de una montaña con nieves perpetuas que parece evocar el macizo del Canigó, presente en las canciones populares y que el poema épico de Verdaguer había convertido en un símbolo de la personalidad catalana. Entre estas dos construcciones se sitúa el inicio de la colaboración de Josep M. Jujol.

En 1906 el arquitecto se trasladó a vivir al Parc Güell con su padre y su sobrina Rosita. Por aquel entonces, Eusebi Güell también se trasladó al edificio principal del parque. El padre de Gaudí murió el 29 de octubre. Se supone que por esas fechas presentó algunas ideas para reformar el santuario de la Misericòrdia de Reus, que no llegarían a buen puerto.

Según Joan Matamala, en 1908 unos norteamericanos encargaron a Gaudí el proyecto de un rascacielos en Nueva York. La noticia de este encargo hipotético no ha sido aceptada por todos los estudiosos. En aquel año inició la construcción de la iglesia de la Colònia Güell, en Santa Coloma de Cervelló. Tras experimentar durante diez años con unas maquetas de su propia invención, Gaudí consiguió encontrar una estructura que integraba soportes inclinados y cubiertas en una unidad, resuelta con materiales tradicionales como la piedra y el ladrillo, pero que, gracias a su riqueza plástica y osadía constructiva, se ha considerado como una de las obras maestras de la arquitectura del siglo XX, a pesar de que también quedó inacabada.

El último edificio iniciado por Gaudí son las escuelas de la Sagrada Família, construidas en 1909. El arquitecto, a partir de una estructura humilde hecha de ladrillo, experimentó con las posibilidades constructivas del material en la interesante cubierta ondulada. Un año después participó en la exposición de la Société Nationale de Beaux Arts de París, y se trasladó a Vic para recuperase de una anemia; en esta ocasión, y coincidiendo con las celebraciones del centenario del filósofo Jaume Balmes, proyectó (asistido por Jujol y Canaleta) dos farolas de basalto y hierro forjado para la plaza mayor de Vic (desaparecidas en 1924).

En 1911, afectado por fiebres de Malta, se trasladó a Puigcerdà con su amigo el doctor Pere Santaló. En vista de la gravedad de la enfermedad, hizo testamento. En 1912 murió su sobrina Rosita Egea.

La muerte, en 1914, de su ayudante y amigo, Francesc Berenguer, significó para Gaudí una enorme pérdida. La cuestión de los colaboradores arquitectónicos de Antoni Gaudí es esencial para conocer a fondo su obra, pero aún no se ha aclarado del todo. Esto no significa que la valoración del maestro decaiga, sino todo lo contrario: convierte a Gaudí en un precursor del trabajo en equipo y demuestra que se supo rodear de excelentes auxiliares que aceptaban el hecho de ponerse a las órdenes del indiscutido maestro, alguien que tiene claro el objetivo final y coordina las diferentes aportaciones.

En aquel momento Gaudí rechazó cualquier otro proyecto, con el fin de centrarse de forma exclusiva en las obras de la Sagrada Família. Consciente de que él mismo no podría concluir las obras, se concentró en la ejecución de maquetas de yeso suficientemente detalladas como para que pudieran mostrar las líneas generales del proyecto y, en especial, las innovadoras soluciones estructurales propuestas para las naves del templo, con columnas inclinadas, de módulo geométrico, bóvedas formadas por paraboloides hiperbólicos e ingeniosas soluciones de detalle, que pretendían evocar un bosque.

En tiempos del directorio militar de Primo de Rivera, Gaudí tuvo, una vez más, la ocasión de manifestar sus puntos de vista sobre la cuestión catalana. En efecto, y a pesar de su avanzada edad, el 11 de septiembre de 1924, fue detenido cuando se dirigía a una misa en memoria de los catalanes caídos en 1714 en la defensa de Barcelona.

Gaudí vivía modestamente, lo que resulta evidente si se comprueba la contribución que pagaba como arquitecto. En la lista del reparto de cuotas a la contribución industrial de 1924 aparece en la séptima y última categoría impositiva, mientras que, por dar ejemplos del otro extremo, Enric Sagnier o Puig i Cadafalch pertenecían a la primera categoría, según consta en el Boletín de la Asociación de Arquitectos de Cataluña, III, 1924, pág. 4.

En 1925 se trasladó a la Sagrada Família, a pie de obra, con el fin de evitar los inconvenientes que le suponía vivir lejos de su obra exclusiva. Antoni Gaudí murió en Barcelona el 10 de junio de 1926, tres días después de ser atropellado por un tranvía.


LISTA DE FOTOS
- retrato de Gaudí como san Felipe Neri: detalle de una pintura de Joan Llimona [lámina XXIV, frente a la pág. 209 del libro de Josep de C. Laplana: L'oratori de Sant Felip Neri de Barcelona i el seu patrimoni artístic i monumental, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1978] (cliché Archivo Mas)

- alguna fotografía de la maqueta de cordeles para el proyecto de la iglesia de la Colònia Güell

 
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