Ajuntament de Barcelona
Institut de Cultura de Barcelona
Plan Estratégico de Cultura 2006
Nous Accents de Cultura 2006

Existen muchos ejemplos de la creciente importancia de la cultura en el proceso de mundialización. Por un lado, quizá el más evidente en la realidad cotidiana es el de los movimientos de población. Hay un número creciente de población que mantiene fuertes vínculos con otras ciudades del mundo, a menudo su lugar de nacimiento, pero también con otros lugares de residencia anterior y con las ciudades de residencia de familiares o compañeros. La movilidad y las migraciones obligan a traducir a la escala local los retos sobre el diálogo intercultural. Los habitantes de una ciudad, hoy en día, ya no responden únicamente a una lógica local, sino también a situaciones generadas en otras geografías. Esta creciente diversidad obliga a replantearse los imaginarios y las políticas locales, y a incorporar en ellos (como ha hecho históricamente Barcelona), a los nuevos habitantes. Por otro lado, esta diversidad comporta una mayor conectividad y, por consiguiente, un gran potencial para hacer que la diversidad sea «productiva».

La revolución tecnológica y, especialmente, las tecnologías asociadas a Internet exigen replantear los mecanismos de producción y de acceso a los bienes y a los servicios culturales. Un creciente número de población utiliza las nuevas tecnologías como medio para acceder a la producción cultural y como entorno de producción, difusión o comunicación. En los últimos años se han hecho más públicos los debates sobre la adecuación de las leyes de la propiedad intelectual a los nuevos entornos digitales. Se cuestiona qué nuevos equilibrios hay que encontrar entre los derechos asociados a la creación y los derechos asociados a la participación (y al carácter público de la cultura).

Los procesos de integración económica y de apertura de los mercados provocan el debate sobre el carácter excepcional de la cultura en el comercio, con temas como las cuotas de producción nacional, europea y de otros países, especialmente en el ámbito audiovisual. El antiguo debate sobre la excepción cultural se ha transformado en un debate sobre la diversidad cultural y la necesidad de encontrar los medios más apropiados para poder promover las expresiones culturales minoritarias.

Las crecientes desigualdades en la renta, así como las exclusiones que generan, se pueden asociar a una dimensión cultural. Se pueden constatar tendencias hacia una creciente segregación de la ciudadanía en la homogeneización de ciertas zonas de residencia, en la utilización de los espacios públicos o en el uso de algunos servicios, como la educación o, también, la cultura. Muchos han intentado e intentan instrumentalizar estas desigualdades para generar racismo o xenofobia.