Ajuntament de Barcelona
Institut de Cultura de Barcelona
Plan Estratégico de Cultura 2006
Nous Accents de Cultura 2006

Una mirada a la Barcelona de 2006 que sirva de punto de partida para la reflexión debe incluir el estado actual de las distintas realidades culturales de la ciudad y de aquellas tendencias de cambio más globales en el ámbito demográfico, económico y social.

En relación con las dinámicas de tipo global, cabe destacar el crecimiento de los flujos migratorios y de la diversidad cultural en la ciudad, la evolución demográfica que apunta a un envejecimiento de la población local, los cambios en las estructuras familiares, el aumento del precio de la vivienda, la creciente movilidad territorial, la deslocalización empresarial de los sectores de la industria tradicional y la progresiva implantación de empresas destinadas a los sectores intensivos de conocimiento, el crecimiento del turismo y la incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana y laboral. Se trata de cambios que afectan a la dinámica de la ciudad y, en consecuencia, a su desarrollo cultural.

Hoy en día, la composición poblacional de Barcelona es distinta a la de hace diez años. Un 14,6% de la población es de nacionalidad extranjera, porcentaje que contrasta con el 3,5% de 2000. Por tanto, encontramos nuevas identidades de todo el mundo, pero también minorías urbanas, subculturas, identidades transversales hijas de la era digital y de la globalización que van más allá del anclaje territorial pero que necesitan de unos espacios de autoafirmación y reconocimiento públicos.

Esta densidad cultural, junto con otros factores, da lugar también a una efervescencia creativa actualmente muy significativa en Barcelona. Los niveles de creación en la ciudad, en la mayoría de disciplinas artísticas, son considerablemente superiores a los de una década atrás. La internacionalización de dicha creación y la proyección de algunos festivales y proyectos culturales que tienen lugar en Barcelona denotan el buen estado de salud de la creación, si bien a menudo la transferencia al sistema productivo y la sostenibilidad económica de la mayoría de creadores y de las industrias creativas de la ciudad no están del todo garantizadas.

Por otro lado, el volumen de turismo en la ciudad de Barcelona crece y se estabiliza a lo largo de casi todo el año (cuatro millones y medio de visitantes durante el 2004), hecho que repercute en las cifras de visitantes de museos y espacios culturales de la ciudad. Las encuestas realizadas a turistas confirman que el atractivo cultural de la ciudad es uno de los principales motivos de visita a Barcelona. Este fenómeno supone múltiples oportunidades de crecimiento y la mejora de la oferta cultural de la ciudad, pero también plantea consecuencias a menudo no deseadas por parte de la ciudadanía que es necesario analizar y ponderar.

En cuanto al sistema de equipamientos culturales de la ciudad, éste se ha ampliado en los últimos años con la voluntad de incidir en el acceso a la cultura por parte de todos los ciudadanos de Barcelona. Paralelamente a la consolidación de los equipamientos de capitalidad de la ciudad -MNAC, MACBA, Auditorio, Gran Teatro Liceo, Teatre Lliure o el nuevo Centro de las Artes en Movimiento-, cabe destacar también la progresiva implantación del Plan de Bibliotecas de Barcelona, que en los últimos años ha conseguido aumentar de forma significativa el número de usuarios de la red de bibliotecas de la ciudad. Los centros cívicos y culturales han incorporado asimismo nuevos equipamientos, y han aumentado el volumen de actividades y las cifras de asistentes, si bien el sector reclama cambios y mejoras a tener en cuenta.

Afortunadamente, también se aprecia en Barcelona un nuevo grueso de proyectos y propuestas ciudadanas de desarrollo cultural comunitario que complementan la labor de cohesión social asociada a los centros culturales de proximidad y que confieren dinamismo al sector asociativo, que tradicionalmente ha tenido un peso destacado en la construcción de la vida cultural en la ciudad.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se implantan cada vez más en el territorio, y crecen los índices de acceso y uso de éstas por parte de la ciudadanía. Los equipamientos y las empresas culturales de la ciudad las incorporan progresivamente, y se abre una serie de oportunidades para mejorar los sistemas de organización y gestión que hay que completar seriamente, así como nuevas formas de expresión artística. La próxima ampliación de la red televisiva con la Tecnología Digital Terrestre aumenta el abanico de conocimientos y entretenimiento a los que tendrá acceso el ciudadano de Barcelona, y pone en evidencia la creciente complejidad y sofisticación de los medios de comunicación y, asimismo, la necesidad de conocer las consecuencias que tendrá para el ciudadano y la cultura.

Por otro lado, el consumo cultural y, en consecuencia, buena parte de todo este desarrollo, ha crecido significativamente en la ciudad, aunque de manera desigual entre los ciudadanos en función de su origen socio-cultural, la edad y el territorio. Sin embargo, los instrumentos tradicionalmente utilizados para medir este consumo plantean algunas deficiencias y limitaciones en tanto que no se ajustan a la multiplicidad de formas de expresión, participación y consumo cultural de la sociedad actual.

En cuanto al ámbito institucional, Barcelona se encuentra hoy en día en un contexto favorable y activo en cuanto al debate y la reflexión sobre políticas culturales y estratégicas de ciudad. El liderazgo de Barcelona en los debates internacionales sobre cultura viene siendo una constante en los últimos años, y se traduce en la aprobación (liderada desde Barcelona en 2004) de la Agenda 21 de la Cultura y en la presidencia que ocupa actualmente en el grupo de trabajo en cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, una red de cuarenta municipios y gobiernos que representan a la mitad de la población mundial.

También hay que tener en cuenta la creación y el desarrollo del Plan Estratégico Metropolitano y del Fórum Metropolitano de Concejales de Cultura, que destacan en sus previsiones y análisis el creciente valor añadido que supone la cultura para el desarrollo de las metrópolis.

Para finalizar, es importante destacar el proceso que ha vivido el sector cultural de Cataluña a lo largo del último año en cuanto a la creación del Consejo de Cultura y de las Artes, que denota una clara voluntad de participación en las políticas culturales por parte del tejido asociativo y empresarial del país.

Por todos estos factores contextuales, desde el Instituto de Cultura de Barcelona se considera oportuno coordinar un proceso participativo de debate y reflexión sobre la cultura en la ciudad que integre los compromisos de la Agenda 21 y que defina la estrategia cultural de la ciudad para los próximos años.