Museu Picasso de Barcelona

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La Barcelona de Picasso es la Barcelona antigua: donde vivió, estudió, trabajó —tenía allí los talleres—, disfrutó... Es la Barcelona que dibujó y pintó profusamente, la Barcelona donde se encuentra el Museu Picasso, el centro con las colecciones más importantes del mundo de los periodos de formación del artista.

Allá es donde empezó todo... Allá es donde comprendí hasta dónde podía llegar

La relación de Pablo Picasso con Barcelona empieza en 1895, cuando se instala con su familia en la ciudad. Los Ruiz-Picasso fijaron en ella su residencia. El joven artista vivirá en Barcelona de manera intermitente hasta 1904, cuando se traslada definitivamente a París. Pese a su alejamiento, la familia y los amigos le mantendrán unido para siempre a la ciudad que le abrió las puertas a la modernidad.

La familia Ruiz-Picasso se instaló en la Barcelona antigua, entonces el centro más vivo de la ciudad, que se expansionaba con fuerza. Un nuevo barrio emergía en el plano de Barcelona y enlazaba con los pueblos inmediatos, según el plan de reforma y el Ensanche diseñado por el ingeniero Ildefons Cerdà, que proponía ponerlos en contacto a través de una red viaria cuadricular. Esto, junto con otras reformas urbanas, irá reafirmando una nueva Barcelona. Con la reforma urbanística desaparecieron algunas calles «picassianas», como la calle de la Mercè, donde vivió, o la calle de la Riera de Sant Joan, donde tuvo un estudio.

El joven aprendiz de artista se matricula en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja, donde iba a consolidar los estudios académicos iniciados en La Coruña, ciudad en la que había vivido con su familia desde 1890 hasta el verano de 1895. Tras un periodo de ausencia, pasado entre Madrid y Horta de Sant Joan, y que abarca desde septiembre de 1897 hasta enero de 1899, regresa, renovado, a Barcelona. La ciudad despuntaba del resto de las ciudades españolas. El impulso industrial había creado riqueza. Era un lugar lleno de oportunidades y un centro de ideas avanzadas. El joven, ávido de nuevas experiencias, se integra muy pronto en los círculos culturales y artísticos de vanguardia y empieza a frecuentar la taberna Els Quatre Gats, centro neurálgico del momento. La integración de Picasso en estos círculos le abre las puertas de la modernidad. Es la Barcelona del cambio de siglo, el momento de la consolidación de la Barcelona moderna.

Entre los años 1900 y 1901, Picasso realiza estancias en París y en Madrid. Su obra exhala el espíritu de la vanguardia barcelonesa. Durante este último año y hasta 1904, crea su primer estilo personal: la época azul, en la que trabaja a caballo entre Barcelona y París. En abril de 1904, se va definitivamente a París.

La familia y los amigos se encargarán de mantenerle siempre unido a la ciudad, a la que volverá para realizar estancias breves en 1906, 1909, 1910 y 1913. En enero de 1917, pasará unos días con su familia y, al cabo de unos meses, volverá acompañando a los Ballets Rusos de Serge de Diaghilev. En la compañía actuaba la bailarina Olga Khokhlova, de la que se había enamorado y con la que se casará al año siguiente. Entonces pasará en Barcelona una temporada larga, desde junio hasta noviembre, y se integrará activamente en la vida cultural y artística de la ciudad. De esta estancia en Barcelona de 1917, el Museu Picasso tiene un conjunto de obras que muestran la variedad de estilos que en ese momento practica el artista: Arlequín, El paseo de Colón, Caballo corneado y Blanquita Suárez.

A partir de entonces, se tiene conocimiento de tres nuevas estancias: octubre de 1926, mediados de agosto de 1933 y verano de 1934.

«Barcelona, la bonita y la lista (...)
la elogiará Picasso en 1936.

Estas estancias le permitieron seguir participando en las actividades y exposiciones que se hacían en la ciudad, actos en los que continuará interviniendo a lo largo de toda su vida. Después de su muerte, su presencia sigue viva en la ciudad, que acoge uno de los pocos museos monográficos dedicados a este genio indiscutible de las artes plásticas del siglo XX.