Autorretrato fotográfico

El interés por la fotografía llevó a Picasso a cultivar una nueva variante del autorretrato, el autorretrato fotográfico. Las probaturas iniciales evidenciaban un conocimiento de la técnica todavía incipiente, en el que Picasso ahondó con el paso del tiempo. Los primeros autorretratos los realizó en 1901, en París, y se sucedieron otros en años posteriores, especialmente durante el cubismo, coincidiendo con la casi desaparición del autorretrato tradicional. Los autorretratos del periodo cubista persiguen dos objetivos principales: documentar la producción artística del autor y proyectar la imagen del creador en el entorno del taller. El concepto de autorretrato, sin embargo, en ocasiones se refiere solamente a la construcción de cuidadas escenografías por parte del artista, más allá de la autoría real de la fotografía. Años más tarde Picasso utilizó retratos suyos realizados por otros fotógrafos, e incluso en fotomatones, como soporte de composiciones lúdicas que él iluminaba, y que menudean en la obra de madurez del artista.