Eros, Tánatos y Vida. París 1901

En ocasiones Picasso recurrió al autorretrato como espacio de proyección de su realidad más íntima. En este caso las obras contienen una mayor carga biográfica y a menudo están realizadas sobre soportes modestos. Como contrapunto al arquetipo miserabilista ligado a la época azul son habituales los autorretratos erótico-sexuales o aquellos en que el artista se representa junto a una celestina en un burdel. Ya en un registro simbolista destacan los autorretratos vinculados a La vida, la obra maestra de dicho periodo. Las connotaciones narrativas de autorretratos como los anecdóticos dibujos de los viajes a París, contrastan con las investigaciones formales de más calado centradas en el rostro que realizó en esa ciudad. El año 1901, representado con cuatro obras, ofrece una de las secuencias más destacadas, que oscila entre las composiciones mundanas como Picasso con sombrero de copa y otras de corte introspectivo, como el Autorretrato (Yo) del Museum of Modern Art de Nueva York. En los años siguientes Picasso persistirá en el análisis del rostro, proceso que alcanzó su cénit entre los años 1906 y 1907.