Al inicio de la época azul, Picasso modifica la representación de la figura femenina. La posición de los cuerpos y la línea de los hombros adquieren mayor protagonismo que la expresividad de los rostros. Las mujeres suelen vestir túnicas con drapeados verticales y chales, y llevan los pies descalzos para acentuar la sensación de miseria. Las que se muestran en la exposición ―paradigmas de la representación de la mujer en ese período del artista― muestran posturas y actitudes similares a las de las dos principales figuras femeninas de La Vida.