Museu Picasso de Barcelona

Copa y paquete de tabaco
Fechado 1924 en el bastidor del cuadro
París
Óleo sobre tela y moldura policromada
16 × 22 cm la pintura
i 36,5 × 42,5 cm con el marco, hecho por el propio Picasso
Colección Sabartés
MPB 70.243

La obra

A lo largo de 1924 y el año siguiente, el artista vuelve a experimentar con fuerza con el género de la naturaleza muerta, que había iniciado a principios de siglo y que será tan importante a lo largo de toda su vida artística. (El museo expone la primera pintura de naturaleza muerta realizada por Picasso.)

Las naturalezas muertas picassianas de los años veinte manifiestan un marcado viraje hacia la abstracción, al tiempo que entroncan con los postulados surrealistas creados recientemente, que proclamaban la necesidad de una renovación de las manifestaciones estéticas.

La composición de Copa y paquete de tabaco es muy sintética y muy breve. La hizo con líneas onduladas, más finas en unos lugares y más gruesas en otros. La simplificación con la que trata los elementos sitúa este óleo a un paso de la abstracción. La obra responde a lo que Alfred H. Barr denominó «cubismo curvilíneo»: el geometrismo de planos verticales y horizontales desaparece a favor de las líneas curvas y fluidas, y de la voluntad de simplificar las formas tendiendo a un alto grado de abstracción, pero sin perder nunca la referencia de la realidad.

Es destacable la luminosidad que otorga a los objetos y a su espacio inmediato, resuelta con una armoniosa combinación de tonos ocres y azules, que destacan del fondo oscuro. La pintura sobrepasa el limite de la tela e invade su contorno: la sutileza del autor también se deja sentir en el marco, que pinta con tonalidades suaves.

Ubicación

Sala 11