Museu Picasso de Barcelona

Fuente española “Escena de corrida con pescado”
Fechada en el dorso 10.5.57.
Arcilla roja (plato) y arcilla blanca (pescado)
Decorada con óxido de manganeso sobre reservas de cera. Vidriada
42 cm (diámetro)
Donación Jacqueline Picasso, 1982
MPB 112.446

La obra

En 1956, Picasso se instala en La Californie, una villa-taller que domina la bahía de Cannes. A partir de este momento, su actividad como ceramista se desarrollará en su taller, y no en la fábrica Madoura de sus amigos Ramié, situada en Vallauris. Encarga varios ejemplares de piezas cerámicas a Madoura y las pinta y decora en serie, como lo haría en la fábrica.

En 1957, Picasso utilizó platos españoles, recipientes de inspiración mozárabe de gran tamaño, de unos 45 cm de diámetro, y con el fondo abombado.

Esta pieza destaca por la decoración y la mezcla de materiales: óxido de manganeso sobre reservas de cera, y el relieve de la espina del lenguado con engobe. Está barnizada.

Este plato combina dos motivos que aparecen profusamente en la cerámica de Picasso: el toro y la corrida, y la comida, presentada como naturaleza muerta. La iconografía taurina de este plato combina motivos gráficos, en el círculo exterior, donde hay pequeñas cabezas de toro, muy estilizadas. En el segundo círculo, un grupo de toros da la vuelta al plato. En el tercer círculo, podemos ver pases taurinos, y en el círculo central, en el fondo del plato, una escena de la suerte de varas.

La obra forma parte de la donación que Jacqueline Roque, viuda del artista, hizo al museo, en 1982, de un conjunto de 41 cerámicas (MPB 112.428 a 112.468).

La donación

En Barcelona, además de la donación hecha por Jacqueline Roque, en 1982, al Museu Picasso (visitable en las salas 15 y 16 de la colección permanente), también se puede ver cerámica picassiana en el Museo de Cerámica (Palau Reial, av. Diagonal, 686), que cuenta con una serie de 16 piezas donadas por el artista en 1957.

Picasso ceramista

Durante el verano de 1946, a raíz de su visita a Vallauris, en el Mediodía francés, Picasso conoce al matrimonio Ramié, propietarios de la fábrica de cerámica Madoura. Este encuentro propicia el inicio de su trabajo como ceramista.

Su dedicación a la cerámica se intensifica entre los años 1947 y 1963. Su capacidad creadora se conjuga con sus dotes de artesano, y se entrega a una serie de experimentaciones que desbaratarán todos los procesos y técnicas de este arte milenario. Su pintura se oculta detrás de innumerables platos blancos multiformes. La manipulación de las substancias y del horno le proporcionan unos resultados inesperados: jarrones que, con la acción de sus manos, adquieren formas y efectos nuevos, de cariz escultórico.

La frescura, la luminosidad y la mediterraneidad que definen la pintura picassiana de este periodo quedan materialmente reflejadas en todas las cerámicas que elabora, en las que las corridas de toros, las cabezas de faunos, los peces y los jarrones antropomórficos confieren al conjunto una brillantez desbordante.

Ubicación

Sala 15