Museu Picasso de Barcelona

Caballo corneado
Barcelona, 1917
Lápiz grafito sobre tela con imprimación ocre
80,2 × 103,3 cm
Donación del artista, 1970
MPB 110.012

La obra

Desde la infancia y a lo largo de toda su vida, Picasso es un gran aficionado a las corridas de toros, por lo que no es de extrañar que este tema aparezca abundantemente en su obra.

El caballo es quien centra aquí la atención del artista: un caballo destripado, agonizante, derramando sangre a raudales. Solo ante la muerte, el animal se va desplomando hasta caer de rodillas, alzando la cabeza y mirando fijamente hacia arriba, expresando un sufrimiento que impacta al espectador.

Con un trazo firme y vigoroso hecho con carboncillo sobre un lienzo sepia, Picasso modela la figura del animal con una calidad formal exquisita y con un marcado expresionismo. Aquí ya vemos la figura que 20 años después reaparecerá con tanta fuerza: Caballo corneado es un claro precedente del Guernica, en cuyos primeros dibujos, el caballo también aparecía desplomado.

La obra forma parte de la donación del artista a la ciudad en 1970. Cuando llegó al Servicio de Restauración de los Museos de Arte, fue sometida a un proceso de limpieza del cuadro y desinfección de hongos. Variaciones térmicas, humedad relativa del aire, gases, ácidos y polvo habían provocado múltiples manchas de distintos tamaños en el reverso del lienzo, que traspasaron al anverso hasta las capas de preparación. Un cuidadoso proceso de restauración, así como un riguroso control preventivo permanente en cuanto a las condiciones de climatología e iluminación, han permitido la recuperación de la obra y su exposición al público, aunque alternando con periodos de descanso.

Ubicación

Sala 10