Museu Picasso de Barcelona

La comida frugal
Firmado Picasso en el ángulo inferior derecho
París, 1904
Aguafuerte y rascador sobre zinc
61,4 × 44,3 cm
Donación del artista, 1970
MPB 110.011
No expuesto

La obra

Con este aguafuerte de 1904, que marcaría el inicio real de la actividad de Picasso como grabador, y una xilografía anterior hecha en Barcelona en 1899-1900 (grabado en madera, MPB 110.292), empieza la colección de grabados del museo. El artista lo realiza en el taller de la Rue Ravignan de París, conocido como Bateau-Lavoir, con el asesoramiento del pintor y grabador catalán Ricard Canals, que enseñó a Picasso la técnica del aguafuerte. Picasso muestra en esta obra haber alcanzado con gran rapidez una maestría técnica del grabado clásico, que se remonta a los grandes creadores como Durero, Rembrandt y Goya.

La comida frugal, igual que el resto de la obra picassiana grabada de la época, se adapta a su producción pictórica del periodo. Tanto por el tema como por la estética, se encuadra de lleno en la época azul.

Aquí se representan desgarradoramente la miseria y el desaliento. En primer término, sobre el mantel de la exigua mesa, quedan restos de pan y de vino. Detrás vemos a la pareja sentada, unida en la melancolía, pero al mismo tiempo distante, pese al tierno abrazo del hombre, cada uno inmerso en su propia desolación. En este grabado se revela, una vez más, el interés de Picasso por la humanidad y, sobre todo, por los pobres y otros marginados sociales, hombres y mujeres famélicos, de expresión pasiva y apática, figuras abatidas por su propio peso, a menudo inmersos en escenarios vacíos, tan característicos de este primerizo periodo azul.

Desde el punto de vista estilístico, el manierismo de los personajes alargados a la manera de El Greco, más patente en el tratamiento de las manos, entronca directamente con la obra El loco.

La tirada

El Museu Picasso de Barcelona tiene la prueba número 2 del segundo y definitivo estado, que Picasso se quedó y que en 1970 donó al museo.

Delâtre hizo una primera y breve tirada. Después, en 1913, Vollard encargó otra al impresor Fort: La comida frugal es uno de los grabados que compusieron la Suite de los saltimbanquis, editada y agrupada por Vollard en 1913 y de la que formaron parte, inicialmente, quince planchas aceradas y tiradas por Fort, casi todo su trabajo como grabador del periodo 1905-1906. De esta suite, Vollard realizó una extensa tirada, veintisiete o veintinueve ejemplares sobre papel verjurado Japón y doscientos cincuenta ejemplares sobre papel vitela Van Gelder. Las planchas, muchas aún conservadas, fueron rayadas por Fort, a lo largo de 1913.

El presente ejemplar forma parte de la donación que Picasso hizo a la ciudad de Barcelona en 1970. Procedente del domicilio familiar del Passeig de Gràcia, es uno de los ejemplares numerados y firmados con lápiz a mano por el artista, antes del acerado de la plancha. La plancha se había usado anteriormente para grabar un paisaje de Juan González, hermano de Julio González, y que se reutilizó para este aguafuerte de Picasso.

Se conservan pruebas de La comida frugal en el Musée national Picasso de París, el Metropolitan Museum of Art y el MoMA de Nueva York, el Boston Museum of Fine Arts y el Arts Institute de Chicago.

La colección de grabados del Museu Picasso

El Museu Picasso de Barcelona tiene una relevante colección de obra grabada y litografiada del artista, que comprende unas 1.500 estampas.

Algunas son donación de Jaume Sabartés, uno de los artífices de nuestro museo. Una parte importante la dona el propio Picasso cuando rinde homenaje a Sabartés a la muerte de éste, y se compromete a donar, desde entonces y hasta el final de su vida, un ejemplar de cada obra grabada que produzca. El resto son donaciones de otros benefactores y obras que el museo ha ido adquiriendo.

En 2008, el museo ha abierto unas nuevas Salas de Grabados.

Picasso grabador

La primera incursión de Picasso en este campo tiene lugar en 1899, cuando graba un picador en una plancha. No sabemos si por inexperiencia o por voluntad propia, el hombre que sostiene la pica es zurdo, por lo que lo tituló El zurdo. Lo importante es que la constancia y el genio creador de Picasso le llevaron, año tras año, a consolidar el oficio hasta convertirle en uno de los grandes grabadores.

Las piezas que forman la colección del museo también son el vivo testimonio de la estrecha relación del artista con impresores tan importantes como Eugène Delâtre, Louis Fort, Roger Lacourière, Aldo y Piero Crommelyck, Mourlot o Arnéra, con cada uno de los cuales establece una provechosa relación de trabajo. El diálogo entre grabador e impresor tiene como consecuencia uno de los legados de obra grabada más importantes de la historia de las artes gráficas.