Museu Picasso de Barcelona

Retrato de la tía Pepa
Firmado -Pablo Ruiz Picasso- en el ángulo superior izquierdo
Málaga, junio-julio de 1896
Óleo sobre tela
57,5 × 50,5 cm

Donación del artista, 1970

MPB 110.010

La obra
El Retrato de la tía Pepa es uno de los hitos de la retratística del joven Picasso. La retratada es Josefa Ruiz Blasco (1825-1901), hermana de su padre. El óleo, sin fechar, fue realizado en 1896 durante una de las estancias veraniegas de Picasso en Málaga con su familia.

El juego de luces, que destaca el rostro de la indumentaria oscura y de un fondo en penumbra, y el tratamiento más esbozado de éstos, a favor de una concentración en la expresión de la cara, hacen de esta obra un retrato de una profundidad psicológica sorprendente. El realismo crudo del rostro, así como el tratamiento cromático y lumínico, denotan una clara influencia de la tradición retratística española (de Ribera y, sobre todo, de Velázquez).

La libertad y la fluidez expresiva del trazo, a base de una pincelada muy libre y suelta, evidencian también una ejecución al mismo tiempo rápida y virtuosa: Sabartés llega a afirmar que el retrato fue ejecutado en menos de una hora, alimentando una vez más la leyenda del joven Picasso. En cualquier caso, la celeridad en la ejecución también parece ligada a un imperativo más prosaico: a Josefa Ruiz no le gustaba en absoluto que la retrataran y su negativa inicial, acompañada por la falta de motivación de Picasso, habría retrasado un año la ejecución de esta obra, que era un encargo de su tío Salvador.

Precedente

Josefa Ruiz ya había sido retratada por Picasso en 1895, en un dibujo a lápiz (Retrato de la tía Pepa sentada en una butaca), que es un claro precedente de este retrato al óleo. En el nuevo retrato, Picasso opta por variar el encuadre y hacerlo de medio cuerpo, a fin de dar el protagonismo absoluto al rostro y, por tanto, a la psicología de la retratada.

Retrato de la tía Pepa sentada en una butaca
Firmado P. Ruiz y fechado en el ángulo inferior derecho
Málaga, 1895
Lápiz plomo y lápiz Conté sobre papel
12 × 8 cm
MPB 111.174

Pertenece a un cuaderno de 1895 de 36 páginas (MPB 110.913, donativo del artista de 1970), que contiene dibujos hechos en Málaga y en Barcelona, con estudios y bocetos de retratos de familiares y dos copias de obras de Velázquez.

Recepción de la obra

Para Jaume Sabartés, este retrato certifica la gran capacidad de percepción que había desarrollado Picasso desde los 14 años, que le permite captar en profundidad todo lo que observa .

Por esto el biógrafo picassiano Josep Palau i Fabre considera el Retrato de la tía Pepa como una obra maestra «en la que el virtuosismo rivaliza con la profundidad, como si ambos quisieran la primacía».

Ubicación

Sala 2