El Arlequín
1919–2019

Malén Gual

Cien años despúes

La colección del Museu Picasso se ha ido generando fundamentalmente a través de donaciones y legados: aportes de numerosos amigos y coleccionistas pero, en especial, gracias a la donación del propio Pablo Picasso. Este año celebramos el centenario de la llegada del primer regalo del pintor a la ciudad de Barcelona: Arlequín, retrato del bailarín y coreógrafo Léonide Massine, pintado en la Ciudad Condal en 1917 y que había participado en la Exposició d’Art celebrada en Barcelona en 1919, año de la donación. Esta obra maestra es particularmente emblemática de nuestra colección y ha sido prestada a menudo a importantes instituciones internacionales.

Picasso mantuvo toda su vida una relación especial con su ciudad de adopción y eligió con esmero las obras que iba a depositar en el museo barcelonés: aquellas que tenían una mayor vinculación con la ciudad, con su aprendizaje y con la tradición pictórica española. Fue sobre todo tras la muerte en 1968 de su gran amigo y secretario, Jaume Sabartés, el iniciador de la gestación del Museu, cuando el maestro extremó su implicación. Ese año, Picasso donó al Museu Picasso una serie única, las cuarenta y cinco interpretaciones de Las Meninas que el pintor realizó en 1957, que se completa con los nueve óleos de la serie de Los pichones, tres pequeños paisajes y el retrato Jacqueline. En 1970, a petición de Picasso, sus sobrinos Vilató Ruiz, acompañados del notario Raimon Noguera, notificaron al alcalde de Barcelona la donación al Museu de obras suyas que a lo largo de tres generaciones habían estado guardadas en los domicilios familiares barceloneses. Este regalo confería al Museu Picasso un carácter especial y único, al convertirlo en un centro de referencia obligada para conocer y estudiar las primeras etapas del artista. Prueba de ello son los préstamos de obras de nuestra colección a exposiciones tan relevantes como Picasso. Bleu et Rose, celebrada en 2018 en París y Suiza, o la participación de Arlequín en la exposición Picasso entre el cubismo y el clasicismo: 1915-1925, en la Scuderie del Quirinale de Roma y, de nuevo, este verano en la exposición sobre el realismo español que se presentará en el Cau Ferrat de Sitges.

El Museu Picasso, gracias a su génesis y a través de su colección, es el testimonio vivo del vínculo entre Pablo Picasso, “el poble de Barcelona” y Cataluña. Debido a la particular tipología de las obras que la conforman, la colección es, a su vez, el elemento que aporta los rasgos, tanto formales como históricos, que definen el compromiso del Museu con la sociedad en la que está inserto.

Cien años después, nuestro museo conmemora la llegada de este cuadro - seguramente el primero de Picasso que entró en una colección pública - con esta publicación, a cargo de Malén Gual, a quien agradezco de forma especial su implicación. Por supuesto, también debo agradecer a Anna Guarro la preparación de las actividades sobre el Commedia dell’Arte y el Arlequín, a Anna Bru de Sala la coordinación de esta publicación, y al equipo del Museu, por supuesto, reconocer su colaboración, imprescindible.


Emmanuel Guigon
Director del Museu Picasso

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Massine

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Bailarín y coreógrafo ruso, naturalizado estadounidense, se formó en la Escuela Imperial de Moscú e ingresó en los Ballets Rusos de Sergei Diáguilev en 1913. Al año siguiente empezó a prepararse como coreógrafo, actividad que desarrolló a lo largo de toda su carrera. Participó en los Ballets Rusos de Diáguilev hasta 1920, y los dejó para trabajar con la compañía de Ida Rubinstein, las Soirées de París del conde Étienne de Beaumont y los Ballets Rusos de Montecarlo. Durante la Segunda Guerra Mundial, se estableció en Estados Unidos y siguió ejerciendo como bailarín hasta pasados los sesenta años, cuando decidió retirarse y dedicarse solo a la coreografía.

Sus principales realizaciones fueron Las Meninas, en 1916, con música de Gabriel Fauré y decorados de Josep Maria Sert; Parade, en 1917, con música de Erik Satie, libreto de Jean Cocteau y decorados y vestuario de Pablo Picasso; Le Tricorne, en 1919, con música de Manuel de Falla y vestuario de Picasso; en 1920, Pulcinella de Ígor Stravinsky, con vestuario de Picasso; Le Pas d’acier, con música de Sergei Prokofiev, en 1927; en 1925, Les Matelots, de Georges Auric; Mercure, en 1924, con música de Satie y vestuario de Picasso; y Le Sacre du Printemps, de Stravinsky, en 1930. A partir de 1936, creó varias nuevas coreografías con música de Offenbach, Rimsky-Korsakov, Beethoven, Wagner, Gershwin, Schubert, Berlioz y Tchaikovsky, entre otros.

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PICASSO Y MASSINE

Picasso y Massine se conocieron en febrero de 1917, cuando se instalaron en Roma con el resto de la compañía de los Ballets Rusos, para preparar la temporada anual y especialmente el ballet Parade, cuya melodía había sido compuesta por Erik Satie. El libreto de esta obra fue escrito por Jean Cocteau; la coreografía, encargada a Léonide Massine; y Picasso fue el responsable de diseñar el vestuario, los decorados y el telón de boca. Durante su estancia en Italia, este último estrechó lazos de amistad con Massine y Stravinsky y empezó su noviazgo con la bailarina Olga Khokhlova. Juntos realizaron un viaje turístico a Nápoles, Pompeya y Herculano, entre el 9 y el 13 de marzo de 1917, y de nuevo visitaron Nápoles, entre el 16 y el 22 de abril de ese mismo año.

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Tras la temporada parisina, con el estreno y el consiguiente escándalo ocasionado por Parade en el Théâtre du Châtelet en mayo, la compañía de Diáguilev, acompañada por Picasso, se trasladó a España, primero a Madrid y luego a Barcelona, donde estrenó la temporada en el Liceo el 23 de junio. Picasso asistió a la sesión inaugural, según explicaría Màrius Aguilar en L’Esquella de la Torratxa del 28 de junio: «El “Liceo” anava prenent un aire equívoc i excèntric de saló de transatlàntic, de wagó de sud-exprèss, de “hall” de gran hotel internacional. En Picasso somreia mirant-ho i en Nijinski exhibía la seva silueta inquietant». Es precisamente en estas fechas cuando Diáguilev y Nijinsky se pelean, con la consecuente partida del segundo y el ascenso de Massine a la figura de primer bailarín.

Picasso retrató a Massine vestido de arlequín en cinco ocasiones durante ese mes de junio de 1917. En el óleo, el personaje de Arlequín, una figura ampliamente representada en la obra picassiana, se sitúa en lo alto del escenario, junto a una barandilla parcialmente cubierta por un cortinaje rojo, que contrasta con la combinación de ocres de la carnación y los tonos pastel de la indumentaria romboidal. La atmósfera del cuadro, el protagonista y su vestimenta nos evocan la pintura mural del Cinquecento italiano y los personajes de la Commedia dell’Arte. Pero, aparte del óleo, el artista también realizó cuatro dibujos de Massine. El primero es un apunte de la cabeza del bailarín, también conservada en el Museu Picasso; un boceto a lápiz de cuerpo entero, preservado en el Museo Ludwig de Colonia; otro en una hoja de carnet custodiada en el Musée Picasso de París; y otro dibujo que aparece en las guardas del álbum de firmas de las Galeries Laietanes, estrenado con motivo del homenaje a Picasso, Franscisco Iturrino y Gustavo de Maeztu que se realizó el 16 de junio de 1917. Fue precisamente durante esa comida-homenaje en las Galeries Laietanes cuando se plantó la semilla para la futura donación de Arlequín. Según la noticia aparecida en La Publicidad el 17 de junio, Miquel Utrillo propuso iniciar con cien pesetas una colecta para adquirir una obra de Picasso con destino al futuro Museo de Arte Moderno de Barcelona; Luis Plandiura ofreció cuatrocientas pesetas y Maeztu, otras cincuenta. Al mismo tiempo, se habló de dedicar a Picasso una sala completa en la próxima “Exposición de Arte Internacional”.

El óleo de Arlequín y la mayoría de pinturas realizadas por Picasso en Barcelona entre junio y noviembre de 1917 —excepto el Retrato de Olga con mantilla y los carnets de dibujo— se quedaron en el domicilio familiar, puesto que Francia estaba en plena guerra, las obras de arte eran consideradas un objeto de lujo y no se autorizaba su paso fronterizo.

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La Donación

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La colecta propuesta por Utrillo no prosperó, pero sí se constató, a partir de ese momento, la necesidad de adquirir un cuadro de Picasso y de estrechar el contacto entre él y los círculos artísticos catalanes.

En febrero de 1918, pocos meses después de la partida de Picasso de la ciudad condal, su amigo de los años de bohemia parisina, Ricard Canals, le escribió una carta en la que se avergonzaba de la ausencia de obras de Picasso en el museo y le invitaba a participar en la Exposició d’Art de 1919, como integrante de la asociación Les Arts i els Artistes, de la cual Canals era presidente.

Siguiendo esa misma línea, en agosto de 1918, la revista Vell i Nou dedicaba el número a Picasso, con la reproducción de Arlequín en la portada y la publicación de un artículo de Joan Sacs (pseudónimo de Feliu Elias), en el que hablaba del arte picassiano desde su marcha a París, a principios de siglo, hasta las últimas obras realizadas en Barcelona, en las que «al costat del seu cubisme voluntariament trascendent vol cultivar el Realisme més desinteressat».

De alguna manera, esta publicación llegó a manos de Picasso y él pensó que el redactor del artículo era Miquel Utrillo, detalle que le fue desmentido por Angel Fernández de Soto en una carta del 17 de noviembre, en la que le insistía para que participase en la exposición que se estaba organizando y le comentaba que le parecía una espléndida idea su propósito de donar Arlequín. Sea como fuere, entre noviembre de 1918 y enero de 1919, Picasso consolidó la donación de la obra, tal como se desprende del artículo «La liberalidad de Picasso», publicado en La Publicidad el 17 de enero. Allí se menciona: «Pablo Picasso ha querido desprenderse de una de sus obras más importantes y más recientes en provecho de nuestro desdichado Museo de Arte Moderno. Picasso nos regala una de sus telas recientemente ejecutadas en Barcelona, su “Arlequín” de medio cuerpo, que reproducimos en estas mismas columnas».

También en una misiva, fechada el 11 de marzo, Canals le pide autorización para exponer las obras pintadas dos años antes en Barcelona, custodiadas por la familia de Picasso, para poder mostrarlas junto a «la que has tenido la deferencia de ceder desinteresadamente al museo». Finalmente, en la Exposició d’Art que tuvo lugar entre el 28 de mayo y el 30 de junio de 1919, la asociación Les Arts i els Artistes presentó ocho obras de Picasso, entre las que destacan La Señora Canals [Benedetta Bianco], de 1905, Blanquita Suárez, El paseo de Colón y Arlequín, de 1917. En las páginas 68 y 69 del catálogo, se referenciaban las obras expuestas; con el número 517, aparecía Arlequí (Ofert als Museus Artístics Municipals), cuya reproducción podía encontrarse en la lámina catorce.

Concluida la exposición, en una nueva carta, Canals adjuntaba a Picasso una comunicación de la Junta de Museos en la que le agradecían la donación y le aseguraban que harían lo posible para adquirir otro cuadro, algo que nunca llegó a concretarse. Los problemas burocráticos entorpecieron una rápida formalización y no fue hasta 1921 que Arlequín entró oficialmente en el Museo de Bellas Artes, según consta en las actas de la Junta de Museos.

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Arlequí 1919 - 2019

Crèdits
Este Cuaderno digital está realizado a partir de la publicación en papel de ElArlequín 1919 – 2019 publicada para conmemorar que hace cien años, Pablo Picasso donó la primera obra a Barcelona Arlequí, pintada durante la estadía del artista en la ciudad en 1917.
Edición y producción: Fundació Museu Picasso de Barcelona Autora: Malén Gual Introducción: Emmanuel Guigon Coordinación de la publicación: Anna Bru de Sala y Montse Salvadó Coordinación del cuaderno digital: Anna Guarro y Mireia Llorella Diseño y maquetación del cuaderno digital: Todojunto Obras: © Successió Pablo Picasso. VEGAP Madrid 2019
Museu Picasso de Barcelona: Fotografia, Gasull Fotografia © Successió Pablo Picasso. VEGAP Madrid 2019, Musée national Picasso – Paris: Photo © RMN-Grand Palais (Musée national Picasso-Paris) / image RMN-GP, Paris, musée d’Orsay: Photo © RMN-Grand Palais(musée d’Orsay) / image RMN-GP
Picasso y Léonide Massine sentados en jardín de la casa de Marco Lucrezio
ruines de Pompéi, març de 1917. circa 1937 – 1940. MP1998-146. Maar Dora (dite), Markovitch Henriette Dora (1907-1997).© ADAGP, Paris. Massine Léonide (1896-1979). Cocteau Jean (1889-1963) (d’après), © ADAGP, Paris. Musée national Picasso - Paris. Photo © RMN-Grand Palais (Muséenational Picasso-Paris) / Mathieu Rabeau
Pablo Picasso con el coreografo Léonide Massine en las ruinas de Pompeya
marzo 1917. MP1998-139. Cocteau Jean (1889-1963). © ADAGP, Paris. Musée national Picasso - Paris. Photo © RMN-Grand Palais (Musée national Picasso-Paris) / Franck Raux
Carnet 20 varano - Otoño de 1917
MP1866. Picasso Pablo (dit), Ruiz Picasso Pablo (1881-1973). © Succession Picasso Musée national Picasso - Paris. Photo © RMN-Grand Palais. (Musée national Picasso-Paris) / Mathieu Rabeau
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