Horta-Guinardó







Mostradores con solera (25/04/2012)

De otra época. Pasan los años y casi todo evoluciona, pero algunos negocios de barrio se resisten a perder la esencia que los hace únicos. En la mayoría de casos, los que atienden ahora a los clientes son los nietos o bisnietos de los fundadores de estos negocios. Son profesionales que han mamado el oficio antes de recoger el testigo.

Luis Benavides




Foto: Maria Pujol
Fundada en el siglo XIX
Pastelería Mayol. Horta, 59

La familia Mayol abrió en 1854 una pastelería con su apellido en los primeros números de la calle Horta. "En 1911, coincidiendo con el crecimiento del barrio, la trasladaron a la ubicación actual, algo más arriba ", explica Joan Mayol, la quinta generación."El negocio ha evolucionado y se ha ido especializando. En sus inicios, la familia vendia incluso jabones a las lavanderas", explica Mayol, que aún prepara repostería tradicional como el mató de Pedralbes o los borregos. "No hace tantos años-continua el pastelero-no se hacía tanta nata como ahora, ni piezas con chocolate. Y la fruta decorativa era confitada, no fresca".

 


Foto: Maria Pujol
Avanzados a su tiempo
Iluminación Corretja. Pere Pau, 2

"Mis bisabuelos eran latoneros. Arreglaban ollas y regaderas ", recuerda Anna Corretja, al frente de Instalaciones Corretja, un negocio abierto en 1888 por su familia. Y es que la segunda generación evolucionó hacia la electricidad y la lampistería. "Cuando pusimos el primer fluorescente en la tienda, la gente alucinava. Y muchas personas venian a la tienda para utilizar nuestro teléfono. Fuimos pioneros en muchos de estos avances, y los chicos venian para aprender el oficio", recuerda Corretja, que poco a poco ha introducido productos de decoración. Su misión, continua la tendera, es seguir dando luz al barrio durante muchos años más.

 


Foto: Maria Pujol
Cinco generaciones
Ferretería Marimón.. Plaça d'Eivissa, 10

La quinta generación de la ferretería Marimón, el joven Albert Font Miramón, conoce a la perfección el producto que venden . "Para estar detrás del mostrador de una ferretería tienes que dominar el artículo que tienes en la tienda, y no es fácil porque necesitas mucho material, tanto antiguo como moderno ", explica Font, que ha "mamado " el oficio desde los 17 años. "Compaginaba los estudios y el trabajo, hasta que acabé de estudiar y me hice responsable del negocio familiar", recuerda el joven, que se ha ganado la confianza de la clientela de toda la vida. "Lo que más me gusta de mi trabajo es solucionar problemas a la gente", dice.

 


Foto: Maria Pujol
Bodega Massana
Muchos vinos y almuerzos . Horta, 1

"La primera vez que vendieron vino aquí com bodega fue en 1930. Se llamaba Can Ripollet, y dos décadas después la familia Massana tomó el negocio", explica Carles de la Prida, encargado y miembro de la familia propietaria. EL interior del establecimiento se ha mantenido intacto, y entrar por la puerta se convierte en un auténtico viaje de ida y vuelta al pasado. El vino a granel sigue siendo el producto estrella. "Servimos unos 1.300 litros a la semana. Pero también almuerzos de tenedor y bocadillos", explica de la Prida, gran defensor de lo que llama" bodegas de toda la vida".

 


Foto: Maria Pujol
Al mayor y al detall
Cereales Tarrida . Dante Alighieri, 53

Cuando Agustí Tarrida abrió su negocio dedicado a los cereales y las legumbres en Horta-Guinardó en 1956, le avalaban dos generaciones. "Mis abuelos habían vendido en Sant Andreu, y mis padres tenian algo parecido pero más variado, como un colmado. Yo me centré en los cereales, y vendemos al mayor y al detall", dice Tarrida, que ha pasado el relevo a la menor de sus hijas, Concepción. "El secreto de nuestro éxito ha sido siempre escoger muy bien el producto que vendemos, para que sea siempre de primera calidad y vigilar también el precio ", explica el ahora jubilado.

 


Foto: Maria Pujol
Mobiliario con encanto
Mercería Isabel . Oblit, 44

En la parte superior de la puerta de la entrada aún se puede leer "Esperances" en alusión a las propietarias anteriores. "Me hice cargo del negocio hace 15 años y conservo el mismo escaparate y mobiliario. Tiene encanto", explica Isabel Pereira, propietaria de una tienda con historia "No recuerdo el año exacto de la inauguración, pero se que ya existía antes de la construcción del mercado, que tiene unos 65 años", explica Isabel, que tiene todos los hilos, agujas, botones, cremalleras y cordones imaginables. Aunque lo que vende más es "ropa interior, porque las modistas del barrio ya se han jubilado".

 

 

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