Horta-Guinardó







La Ciudad Panorámica (08/02/2012)

Avista de pájaro. Una ciudad como Barcelona admite muchas perspectivas y ángulos, todos complementarios, pero es sólo desde sus puntos más elevados desde donde es posible captar su conjunto. En ese sentido, el distrito de Horta-Guinardó es privilegiado por su situación y orografía especial. A continuación, seis de sus mejores miradores.

Luis Benavides




Foto: Miquel Monfort
Museo de 360º al aire libre
BATERÍA ANTIAÉREA. Marià Labèrnia, 1

Instalada en 1937, en plena guerra civil, el objetivo de la batería antiaérea situada en lo alto del Turó de la Peira y compuesta por cuatro cañones Vickers de 105 mm era proteger la ciudad de los ataques de los aviones fascistas. Hoy es un privilegiado mirador que permite una espectacular visión de 360 grados de Barcelona. A principios del pasado año, este enclave se rehabilitó y recuperó como espacio de memoria viva de la ciudad. El resultado ha sido un conjunto museístico, vinculado al Museu d'Història de Barcelona (Muhba). "Este es un espacio más del museo, integrado en la ciudad y abierto al público", explica Joan Roca, director del Muhba.

 


Foto: Javier Corso
Petanca con vistas al mar
MAS GUINARDÓ. Maspons i Labrós, 2

Inaugurado en marzo del año pasado (2011), el nuevo Casal d'Entitats Mas Guinardó es "un equipamiento municipal que se ha convertido en un espacio de referencia para el movimiento asociativo del barrio", explica la directora, Doris Boira. Entre otras muchas cosas, esta masía del siglo XIV ofrece apoyo a más de "40 asociaciones del Guinardó", promueve la creación y favorece el intercambio intergeneracional e intercultural. El edificio tiene una sala de actos con capacidad para 200 personas, diferentes estancias de uso polivalente, bar y 12 pistas de petanca en los jardines de Federica Montseny, encaradas al mar y con unas vistas espectaculares.

 


Foto: Javier Corso
Lecturas con paisaje
BIBLIOTECA JUAN MARSÉ. Murtra, 135-145

¿Hay algo mejor que leer un buen libro? Sí, leerlo en la terraza de la biblioteca EL Carmel-Juan Marsé. Desde la cafetería de este imponente equipamiento público de más de 2.400 metros cuadrados dedicados a la cultura, situada en la planta principal, puede contemplarse buena parte de la ciudad. "Puede verse el mar y, cuando está despejado, incluso el Montseny nevado", cuenta la encargada, Beatriz Maraña. "La hora punta aquí son sobre las 10 de la mañana. Servimos muchos cafés y desayunos. También tenemos bocadillos, platos combinados y menús", explica Maraña. Los precios son económicos, pero la panorámica no tiene precio.

 


Foto: Javier Corso
Antiguas canteras
PUENTE DE MÜLHBERG. Mülhberg, s/n

Bajo la batería antiaérea, el puente de Mülhberg situado en la calle del mismo nombre une dos de las antiguas canteras del Guinardó. Sus apenas 100 metros ofrecen una panorámica similar a la cima del Turó de la Peira pero con el vértigo añadido del saberse suspendido sobre una estructura a base de tablones y acero. "Había leído muchos comentarios en internet sobre estas vistas de la ciudad y tenía curiosidad", explica David Alcalá, quien visita por primera vez en bicicleta estos "espectaculares" miradores. "La panorámica es, incluso, mucho más amplia que desde Montjuïc, añade.

 


Foto: Javier Corso
Fácil acceso
MIRADOR DE HORTA. Lisboa, 35

El elevado inicio de la Rambla del Carmel ofrece desde sus barandillas de color amarillo chillón una visión especial del barrio de La Clota, pero también de una parte del de Horta, que sube y sube por la avenida del Estatut de Catalunya hasta confundirse con la verde Collserola. Situado sobre el CAP Horta de la calle de Lisboa, este mirador de fácil acceso es uno de los más disfrutados por los vecinos de la zona. "Suelo pasear por aquí. Hoy está tranquilo pero por las tardes cuando hace buen tiempo está lleno de niños y niños jugando", cuenta Miguel Angel Nogué, un vecino de toda la vida.

 


Foto: Javier Corso
Mirada entre los árboles
JARDINES DE MONTBAU. Vayreda, 26

Las vistas  desde los edificios del Pla de Montbau, con medio pie en plena montaña, son espectaculares. Merece la pena subir desde la Ronda de Dalt con el autobús de la línea 10 y bajarse en la última parada, frente a los jardines de Montbau. "No estamos en la zona mejor comunicada de Barcelona, aunque en los últimos años ha mejorado. Pero podemos disfrutar de mucha tranquilidad y una perspectiva envidiable", dice Antonio Pérez, vecino de la zona. Cuando los árboles pierden sus hojas y permiten ver entre las ramas, la gente puede contemplar una imagen muy bucólica de la ciudad.

 

 

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