Horta-Guinardó







Esculturas a la intemperie (04/05/2011)

Una galería de arte al aire libre. Las calles de Barcelona son también los pasillos de un enorme museo cuyo itinerario comienza en las playas y se pierde en la falda de la montaña. En cuanto a esculturas se refiere, el distrito de Horta-Guinardó puede presumir de unas piezas con un importante valor artístico pero, sobre todo, histórico y simbólico.

Luis Benavides




Foto: Diogo Lucato
Signos de la vida
Lletra A - Jardines Velòdrom de Horta

Frente al Velòdrom de Horta, una letra A entera y otra destruida. Entres ambas letras, varios signos de puntuación. Paréntesis, puntos, interrogantes, corchetes y comas. Este poema visual, metáfora del ciclo de la vida, es obra de Joan Brossa y fue instalado en los jardines del velódromo en 1984. Vicente de Francisco que pasea en la zona desconoce la historia de este conjunto escultórico al aire libre y tampoco conoce muchas esculturas de su distrito a excepción de «las del laberinto». Pero en la zona encuentra «mucho verde, aire y tranquilidad». «Vivo cerca, al otro lado de la ronda, y cuando no quiero que nadie me moleste vengo aquí», explica.

 


Foto: Diogo Lucato
Metal racionalista
Ritme i Projecció - Pla de Montbau

Entre edificios de arquitectura racionalista se erige la escultura Ritme i Projecció, como flotando sobre la fuente del Pla de Montbau. Esta plaza, situada sobre los jardines de Pedro Muñoz Seca, es el punto de encuentro preferido de los vecinos de este singular barrio a pie de montaña. Raquel Torralbo y Manuela Pulido, operarias de Medi Ambient, se encargan de mantener limpios sus alrededores. «Aquí hay mucha hoja, mucho árbol. Pero está siempre muy limpio porque es una zona residencial», explica Torralbo. José Montoro lleva 15 años viviendo al lado de la escultura y destaca la «privilegiada situación» del barrio, «a dos pasos de Collserola».

 


Foto: Diogo Lucato
Fuego olímpico
Mistos - Calle del Pare Mariana

Clara Andreu fotografía unas gigantes cerillas de más de 20 metros de altura situadas entre la calle del Pare Mariana y la avenida del Cardenal Vidal i Barraquer. «Tienen un estilo muy pop, y me gusta mucho su colorido », afirma esta entusiasta del arte moderno. Una placa en la acera recuerda a sus autores: Claes Olden bur y Coosje van Bruggen. Mistos son un símbolo para el distrito desde su colocación en la zona olímpica del Vall d’Hebron en el recordado 1992. «He venido al club municipal de tenis para ver jugar a unos amigos, y no he podido evitar salir para echarle unas fotos. Me tira más el arte que el deporte», cuenta entre risas.

 


Foto: Diogo Lucato
Recuerdo de las Brigadas
David i Goliat - Rambla del Carmel

Obra del escultor estadounidense Roy Schifrin, el monumento bautizado como David i Goliat conmemora la despedida que la ciudad de Barcelona brindó a las entregadas Brigadas Internacionales. «Eran voluntarios de todo el mundo que vinieron a nuestro país para defender la república española de los fascistas», recuerda José Ramón López, vecino del distrito, a sus amigos también jubilados. Situada en la boca norte del túnel de la Rovira, con el tráfico intenso de la ciudad pasando por debajo, David i Goliat es un recuerdo mudo de un momento histórico que, añade López, «no debemos olvidar».

 


Foto: Diogo Lucato
Con traje regional
La Dama d'Eivissa - Plaza Eivissa

Aunque el espacio de la plaza de Eivissa se formó en el 1888, no fue hasta hace menos de medio siglo que el Ayuntamiento colocó la escultura La Dama d’Eivissa, obra de Joan Centelles. «La figura no da nombre a la plaza, aunque la gente joven pueda pensar lo contrario», aclara Toni Borell, propietario de una asesoría cercana y vecino «de toda la vida » del barrio de Horta. Ana González regenta el quiosco de la plaza desde hace cuatro años pero desconoce «la historia de la estátua». Una de sus clientas, Mercè Caparrós, echa de menos una «placa informativa para vecinos y visitantes».

 


Foto: Diogo Lucato
Dos arcos muy bravos
Forma i Espai - Avenida de Coll i Alentorn

Bajando la calle de Coll i Alentorn en dirección al mar, antes de llegar a Jardins dels Garrofers, dos grandes arcos de acero nos reciben. La imponente figura se llama Forma i Espai y es obra del escultor Eudald Serra. «Aquí conocemos la escultura como El Toro y recuerdo que la colocaron poco antes de las Olimpíadas», afirma Santiago Martínez, vecino de la calle de Cortada, a pocos metros de la monumental obra. «El barrio mejoró entonces en muchos aspectos», apunta Martínez, quien habilitaría «más zonas para practicar running y una piscina cubierta» si estuviera en su mano.

 

 

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