Horta-Guinardó







Los templos de la palabra (13/10/2010)

Solo por sus bibliotecas hay que llamarle el distrito de las letras. Cada uno de los templos de lectura de Horta-Guinardó está especializado en un género: poesía, teatro, novela negra y novela barcelonesa. Hay una quinta sala dedicada a la historia, que también se escribe con palabras.

Óscar Hernández




Foto: Jonathan Grevsen
Lectura con vistas, murmullo y olor a café
El Carmel-Juan Marsé - Murtra, 135-145

Barcelona tiene una enorme terraza literaria con vistas desde la que, más allá de las próximas antenas de los edificios que la circundan, se puede ver hasta el Montseny. La biblioteca pública con las mejores panorámicas de la ciudad es, sin duda, la de El Carmel-Juan Marsé. La sala, inaugurada en el 2003 y por la que cada día pasan unas 700 personas, se ha especializado en novela barcelonesa contemporánea y dispone del más completo fondo sobre libros de la ciudad.
Pero lo que realmente sorprende al entrar, ya sea a través de la panorámica terraza como por la puerta principal, es el aroma a café, al menos a primera hora de la mañana. Y es que esta enorme biblioteca (2.400 metros cuadrados, la más grande de Horta-Guinardó) dispone de cafetería en su planta principal. Aunque existe un propuesta para separar con una cristalera la zona de bar de la de lectura, ahora ambas comparten espacio. El rumor del bar no impide la actividad cultural. La biblioteca dispone de dos clubs de lectura, el de novela barcelonesa, que permite traer a los autores, y el de literatura erótica, que este mes disecciona la emblemática Lolita.
«Nuestra biblioteca responde al nuevo concepto, ser un centro abierto a todo y a todos», explica la directora, Elena Gassol. Para facilitar las cosas hay un enorme auditorio de 180 plazas y varias salas para trabajos en grupo. La zona infantil es también espaciosa y muy soleada.
Para acceder a la biblioteca hay que esforzarse un poco. Las vistas panorámicas y literarias lo valen.

 


Foto: Jonathan Grevsen
La masía intelectual
Horta-Can Mariner - Vent, 1

Lo tiene todo. La masía de Can Mariner está junto a la plaza de Eivissa, en el meollo de Horta. Da servicio además a los barrios de Font d’en Fargas y La Clota. 37.000 vecinos. El exterior es imponente. Y dentro, la luz riega todas las salas con rincones donde se conserva el origen del edificio. El de reproducción de audios está en una sala con un enorme brasero de obra en el centro y suelo hidráulico (foto). Tradición y modernidad. La biblioteca está especializada en teatro. «Es que hay una gran tradición teatral en Horta con L’Ateneu, Foment y Els Lluïsos», explica Anna Saumell.

 


Foto: Jonathan Grevsen
Poemas en verde
Guinardó - Camèlies, 76

La biblioteca Mercè Rodoreda está especializada en poesía. Buena parte de la sala de lectura está abocada al parque del Guinardó y ese telón verde ayuda al recogimiento. La biblioteca dispone de bar, que a veces se habilita como sala para los actos que se organizan en colaboración, entre otros, con L’Aula de Poesia o el Grupo Metàfora. Enormes fotos del barrio con versos decoran el altillo. Y en un rincón está el Versòdrom, de donde cuelgan obras, autores y noticias. «Poetas nacionales y de otros países han pasado por aquí», explica satisfecha Isabel Minguillón, la directora.

 


Foto: Jonathan Grevsen
Pequeña pero matona
Montbau - Àngel Marquès, 4-6

La biblioteca Montbau-Albert Pérez Baró parece de pueblo, es minúscula. Sin embargo, alberga la mayor colección de novela negra de la ciudad. «No solo novelas. También DVD y cómics», explica sonriente la directora de la sala, Rosa Núñez, mientras muestra una estantería repleta de libros y películas en cuyos lomos figura un revólver. En el almacén hay obras de coleccionista que no caben. En la biblioteca se reúne el club de lectura de novela negra, que ahora está leyendo La playa de los ahogados, de Domingo Villar. Otro grupo se ha especializado en literatura suramericana.

 


Foto: Jonathan Grevsen
Historia muy reciente
P. de la República - Montbau

Fuera de la biblioteca del Pavelló de la República (Cardenal Vidal i Barraquer, 34-36) no hay ni un indicador. Un folleto aclara que está cerca de las cerillas gigantes. El edificio, réplica del que Catalunya abrió en 1937 en la Exposición de París, alberga la mayor colección de documentos (carteles, libros, películas y hasta pasaportes) de una época convulsa: la segunda república, la guerra civil, el franquismo y la transición. «Nos piden carteles y documentos para películas y exposiciones», dice la directora, Lourdes Prades. A la biblioteca acuden estudiantes e historiadores.

 

 

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