Represión cultural y lingüística

El uso de la lengua catalana en cualquier contexto y situación que se escapase de un recinto privado era sancionado con todo tipo de castigos, que podían ir desde la expulsión del puesto de trabajo al pago de multas económicas elevadas.

La españolización del país se dejó notar inmediatamente con el despliegue de todo tipo de normas, escritas o no:

  • Castellanización y fascistización de los nomenclátores de pueblos y ciudades.
  • Depuraciones de bibliotecas y estricta censura de libros, revistas, boletines, etc.
  • Ocupación de las grandes instituciones culturales de la ciudad (Ateneo Barcelonés, Real Academia de Buenas Letras, etc.), con nuevos elementos directivos de confianza de la dictadura y la aplicación de las grandes líneas ideológicas del nuevo régimen.
  • Castigos y sanciones políticas, laborales y económicas, por el uso de la lengua catalana en el ámbito laboral, en público, etc.
  • Desaparición de la lengua catalana del nuevo sistema educativo, y de todas las materias científicas, históricas, lingüísticas, etc.
  • Liquidación de toda la prensa y de todos los medios de comunicación en lengua catalana.
Oficio del Gobierno Civil dirigido al Ayuntamiento de Barcelona instándolo a cambiar el nombre de las calles Flor de Neu y Solidaritat, que todavía se mantenían en lengua catalana (AMCB Q110 Rotulación y numeración de calles, exp. 17/2 de 1939-1943)
«De una conversación entre Xavier de Salas y Carme Serrallonga: —Bueno, Carmeta, pues ya lo sabes. Eso del catalán se terminó para siempre»
Avui, 3 de marzo de 1989
Factura de la empresa Jaime Barba de los costes ocasionados por el cambio de placas con los nombres de las calles (AMCB Q110 Rotulación y numeración de calles, exp. 17/2 de 1939-1943)
Carta privada dirigida al Ayuntamiento de Barcelona, en la cual se solicita el cambio de la calle Democracia por el de La Perfección (AMCB Rotulación y numeración de calles, exp. 17/2 de 1939-1943)
Maestros y otros funcionarios y trabajadores públicos recibieron sobres similares a los de la imagen, en los cuales se notificaba el inicio del proceso de depuración o su resultado (AMCB F193 Represalia política, exp. 2 de 1939)
«Así como a inicios de la guerra habíamos jugado a “controlados” e “incontrolados” sin saber demasiado qué quería decir, ahora jugábamos a “depurados” y “por depurar” sin saberlo tampoco; sentíamos hablar a los mayores de las “depuraciones” que se hacían y nuestra imaginación infantil atribuía a esta palabra los significados más extraños. Muchas familias vivían con la obsesión de las depuraciones; había quién ya había estado depurado, había quién esperaba serlo. Pero muchos quedaban por depurar y lo pasaban mal.»
Joan y Jacint Reventós, Dos infants i la guerra. Barcelona: Club Editor, 1978, p. 207
"Sermones en catalán, no", Solidaridad Nacional, 11 de abril de 1939
"Limpieza y pureza del idioma español", Solidaridad Nacional, 21 de enero de 1940
"Retirada de libros antipatrióticos y antirreligiosos, de las escuelas", Solidaridad Nacional, 11 de marzo de 1939
"El Estado Nacional frente al problema de la pluralidad de las lenguas", Solidaridad Nacional, 6 de septiembre de 1939
La españolización radical a que fue sometida la sociedad catalana y la ciudad implicaba la erradicación de la lengua catalana de todos los ámbitos públicos y colectivos, incluso en cosas tan cotidianas como los impresos. Impreso con consigna franquista. 1939 (AMCB Fondo Ayuntamiento de Barcelona)
Ante la amenaza permanente de multas y sanciones, se tuvo que recurrir a soluciones de urgencia, como los tampones de tinta, para exaltar el nuevo régimen. 1939 (AMCB Fondo Ayuntamiento de Barcelona)
La falta de recursos económicos obligaron a las autoridades municipales a continuar usando los impresos oficiales en lengua catalana aplicando encima lemas y consignas franquistas. 1942 (AMCB Fondo Ayuntamiento de Barcelona)