Con independencia de su ubicación en un tramo u otro de la Rambla, Ballell busca plasmar los diferentes tipos que configuran la personalidad heterogénea de la calle, desde los espectadores sentados en las sillas hasta los conductores de tranvias que descansan en un quiosco de bebidas, pasando por las mujeres que van y vienen del mercado, los vendedores ambulantes de perros o caramelos, los basureros municipales o los que vigilan las novedades en los quioscos de prensa, con el ánimo de captar el ambiente de las terrazas de los bares o el sonido de un paseo con gente diversa
Frederic Ballell (1864-1951) es uno de los principales exponentes de la primera generación de fotoperiodistas, y trabajó intensamente para las revistas, que empezaban a incorporar imágenes como parte fundamental de su contenido, sobre todo entre 1903 y en 1917. Esta serie documental sobre la Rambla no parece corresponder, sin embargo, a ningún trabajo editorial sino a una motivación subjetiva donde Ballell deja de buscar la noticia para plasmar el devenir diario, para capturar el aliento de una de las vías de comunicación más importantes de la ciudad de inicios de siglo XX.




